Con ojos de recelo y un potente rayo de luz entre sus parpados de mar. La eternidad busca su liberación, mas el algodón lo tiene atado a los dogmas de la cruz. La penuria cubre su rostro y la sombra de la madera, no le deja ver con claridad. Ahora como buen verdugo de la humanidad, se dispone pretender que todo esta bien.
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