miércoles, 28 de noviembre de 2012

Un Mundo Sin Tacones


Zapatos altos y falda corta, un trabajo singular y un pasado que ocultar. 10:00am hora de abordar -¿desea algo de tomar señor?- la larga jornada comienza. Un paso, una sonrisa. Otra sonrisa, otro paso; hastío. Hora de desayunar -¿huevos con papa o fruta con yogur?- mas sonrisas. Soledad. Los zapatos altos comienzan a cansar. Las miradas de los hombres ya le son indiferentes -¿mas wiski señor?- turbulencia. Miedo colectivo. Sonrisa aun más pronunciada.    -¿puede ponerse su cinturón por favor?- viento, inclemencia, silencio desgarrador. Turbulencia. Pánico. Una sirena. Más pánico. Las mascarillas caen. Todos gritan. Fuego. Turbulencia. Caos.
Sus pies caminan presurosos de un lado al otro. Calma. Un suspiro de alivio le hace ver la realidad. Paz. Sus trémulas manos despojan a sus piernas de aquellos altos grilletes que la tenían atada. 10:45am libertad.  Los. Muerte. Soledad.
Su alma libre ahora recorre los pasillos de un nuevo mundo, sin ataduras. Un mundo sin tacones. 

martes, 27 de noviembre de 2012

Hiedra


Tu veneno me espanta, me enloquece. Tenerte cerca no e bueno, lo se. Pero me encanta. Cada vez que las hojas de tu alma tocan mi piel, me da urticaria. Cuando te beso mi estomago protesta y me dan ganas de vomitar. Tus palabras llenas de labia me matan por dentro; pudren mis entrañas. Eres una mala hierba que ha crecido en mis adentros y se ha extendido sin piedad. Eres ese amargor en mi café, esa dulzura de los chocolates que como cada día como postre y ese picor de mi comida que no a todos les gusta. A mi me si me gusta. Me encanta, pero me espanta.
No temas florecita, no temas. Yo no he venido a esta tierra a hacerte daño o a perturbar tu paz interna. No. Yo soy solo una planta más en el jardín de tus recuerdos. Mis raíces son casi tan profundas como tu existencia misma y mis hojas tan verdes como tus ojos de miel. Si mis besos te causan nauseas y mis caricias te hacen mal, es porque tu misma lo permites, florecita de viento. Las cosas que yo hago, no las hago con mala intención, al contrario. A mi me gusta verte bien, sonriendo y riendo; cantando por doquier.
No me vengas con esos cuentos extraños de nuevo. Verme bien no es tu cometido, verte bien tu misma sí lo es. Yo sé que no soy una santa y que mis errores he cometido, pero tu… repulsivo ser lleno de dolor ¿Por qué eres repulsivo sabes? Tus manos me dan asco, tus ojos me dan miedo, tu sola presencia me es insoportable. A veces pienso que me encantas, pero creo que es solo un engaño de mi misma.
Mi encanto no puede ser un engaño, ni de mí, ni de ti, ni de nadie. Siempre has querido alejarme de ti. Has hecho todo lo posible para huir de mis brazos. Pero no puedes. Soy demasiado bello, demasiado perfecto para desaparecer así como así. Yo siempre estaré a tu lado y tendrás que afrontarlo. Nunca me apartaré de ti, ya te acostumbrarás… he nacido en ti, y moriremos juntos.
Morir, eso es exactamente lo que debe pasar contigo, morir. No te quiero cerca, me haces mal. tus ideas me confunden, tu claridad me enerva. Detesto que puedas afirmar todo lo que dices. Odio que no me dejes opinar. No soporto cuando empiezas a hablar por mí. Quiero desaparecerte de una buena vez por todas. La muerte es lo único que te mereces. Un velorio sin luz y un funeral oculto entre la niebla.
Demasiado tarde florecita. Soy veneno. Tu veneno. Veneno que corre por tus venas aunque quieras evitarlo. Soy hiedra. Hierba mala nunca muere, igual que tu, florecita de viento. Muchas veces has jugado con la muerte intentando deshacerte de mi. Día tras día te esfuerzas para morir, para matarme. Jamás podrás. Mis raíces son tan profundas que aunque arranques mis hojas de tu piel, mi veneno seguirá profanando a los tuyos. La hiedra se ha expandido más allá de lo que ves, más allá de lo que sientes. Ya es demasiado tarde para intentar morir florecita.  

jueves, 22 de noviembre de 2012

Huir


El humo de tu recuerdo me invade, me daña. El dañino cilindro de tu amor lo tengo atado a mis manos como dos púas que no puedo quitar. Te extraño. Me encantaría negarlo, pero te extraño. Con cada inhalación me daño, lo se. Pero mi soledad es aun más grande que mi miedo a la muerte. Mis labios se consuelan con cada fumada, me ayudan a mitigar las ganas de besar tus labios a cada instante.  Tomar el filtro  el filtro con amor, es como tomar tu rostro mientras contemplo tus verdes ojos frente a mi. La nicotina esparciéndose por mis poros me permite no necesitar tus caricia llenas de dolor. Te extraño, no lo niego. Te amo, no me engaño. Pero prefiero fumar para no mentirme diciéndote que quiero estar a tu lado de nuevo. Prefiero morir antes que perjudicarte otra vez. 

sábado, 17 de noviembre de 2012

La Despedida



Anoche. Intentando no extrañarte, te soñé. Sin zapatos y con un traje negro bien planchado me abrías las puertas de tu pecho. Tus ojos verdes miraron directo hacia los míos. Una extraña paz colmo mi cuerpo de inmediato. Mi corazón comenzó a palpitar más rápido que de costumbre y unas ansias locas de querer abrazarte nacieron en mí. No quería despertar; una energía extra cotidiana invadió mi cuerpo físico sin que nadie lo notara, nadie más que tú. Mis ojos se abrieron entre suspiros. No supe que pensar, no sabía que hacer. Encendí la luz para ver si estabas cerca, y nada. Mil y un hormigas recorrían mis extremidades haciéndome saber que pronto llegaría el momento de estar junto a ti. De pronto y sin esperarlo, el foco de la lámpara se apagó. Miedo. Sabía que eras tú; tu voz retumbaba en mis oídos diciéndome lo que siempre quise que me dijeras. Lo sabía, sabía que eras tú, pero tuve miedo. No quería afrontar la realidad, no quería saberte ahí. Sin desearlo, lágrimas con olor a nuez moscada comenzaron a brotar de mis ojos. Claramente sentí como una mano tocó mi hombro en son de consuelo. Eras tú, de eso no me queda la menor duda. Un susurro, un suspiro… soledad. La luz se prendió de nuevo. Todo volvió a estar en paz. Te extrañaré. Aunque jamás hayas estado junto a mi, siempre estuviste cerca. A pesar de que ahora sea yo quien no puede estar junto a ti, siempre vivirás e mi corazón. Te quiero padre mio…