sábado, 16 de febrero de 2013

Por Eso



Y finalmente te tuve entre mis brazos. A pesar de tu resistencia espartana y tu corazón cerrado, pude acercarme a ti. Estrechándote con fuerza hacia mi pecho te hice suspirar como hace años no lo hacías. Besando tus labios con fervor adolescente tu sonrisa me miró como tus ojos jamás podrán hacerlo. No fue fácil. Al contrario. Pero lo disfruté.
Desde que te conocí supe, de alguna forma, que esto pasaría. Lo deseaba con fuerza y tú lo esperabas en silencio. Pero tu pecho me lo dijo. Así como me dijo que te sentías encerrado en una barrera de grasa que tú mismo habías creado. Tu pecho me lo dijo, así como me dijo que tenías ganas de huir hacia un lugar pleno donde el amor mande y las aves no se interpongan en tu camino. Por eso me acerqué, a pesar de tu resistencia, para  decirte que ese mundo existe.
Anoche, mientras te tenia entre mis brazos creíste haber encontrado aquello que con tantas ansias has buscado. Un conflicto extraño hizo que tus ojos me miraran preguntándome si era verdad lo que veían. No pude responder. Tuve miedo. Me hubiera encantado decirte que sí. Que aquello que tanto esperas lo puedes encontrar en mis caricias y en este amor tan puro que te tengo. Me hubiera gustado jurarte amor eterno para vivir felices por siempre envueltos en una burbuja de flores y canciones románticas. Pero callé.
Ayer, finalmente te tuve entre mis brazos. Tu disposición era entera y tu corazón latía con fuerza cada vez que mis labios te besaba. Ayer, que finalmente te enamoraste de mí, tuve que hacerte a un lado. Esperando a no romper tu sueño y tu ilusión, deseando que algún día puedas verme a los ojos y decirme lo bien te que sientes y lo libre que estás.  El mundo que buscas no está entre mis brazos o en mis besos.  Por eso tengo que partir. Porque tu confusión extrema puede llevarte a la destrucción. Por eso, anoche mientras estabas en mis brazos, tuve que decir adiós, y resignarme a no verte nunca más. 

martes, 12 de febrero de 2013

De Repente


La última vez que amé fue repentina. Como la lluvia que cae después de un día soleado, como el cambio de rumbo de las aves o como el estupor de las olas del mar; repentino simplemente. Puedo decir que desde que nuestras miradas se cruzaron por primera vez, me enamoré. También puedo decir que cuando hablamos la primera vez nuestros labios ansiaban tocarse y nuestras manos se atraían entre sí. La primera vez que me enamoré no fue algo planeado. Nuestros corazones lo decidieron y actuaron por nosotros. Ellos mandaron a nuestras mentes y movieron nuestros brazos para que se juntaran finalmente. La primera y última vez que me enamoré, lo hice desde mi corazón.
Hoy siento que te quiero. Me gusta como hablas, me encanta como piensas. Tus labios me atraen y tu cuerpo me atormenta. Me gusta verte de lejos, me fascina sentirte cerca. Tus dedos entre los míos me hacen suspirar y tu aliento de coco me permite respirar. Hoy, y desde hace mucho tiempo siento que en ti puedo encontrar algo que no podré encontrar en nadie más. Siento que es posible que tu presencia me haga feliz y que el recuerdo de tu rostro haga que yo me vuelva a ilusionar. Hoy siento que te quiero, pero no me siento enamorada. No siento que la lluvia cae de repente sobre mis hombros para hacerme vibrar con fervor. No siento las olas del mar rompiendo en mi pecho, ni escucho a las aves cantar en mis oídos. Hoy, sé que nunca podré amarte; ni aunque lo busque ni aunque me esfuerce. Ni aunque lo quiera ni aunque lo sueñe. Hoy se, que tu no llegaste a mi corazón de repente; hoy sé que yo te metí a la fuerza. 

jueves, 7 de febrero de 2013

Me Arrepiento


He hecho muchas locuras en mi vida
Pero solo de una me arrepiento
He saltado al vacío por curiosidad
He dejado todo por una vez
Y vuelto a empezar ochenta
He caído sin levantarme
Y me he levantado sin que nadie se entere
He corrido al horizonte buscando nada
He encontrado la nada y la he disfrutado como nunca
He subido al cielo y he bajado varias veces
He bebido café con el diablo
Y comido dulces junto a los ángeles
he enfermado de odio y vomitado de risa
he tenido calor, he pasado frio
y he padecido los dos al mismo tiempo
he hecho de todo
locuras, corduras y hasta obscenidades
y de casi nada me arrepiento
he visto tu sonrisa brillar bajo el sol,
tu cuerpo desnudo ante la inmensidad de la primavera,
y tus ojos sufrir bajo la lluvia
he sentido tus brazos sobre mi pecho
y tu pecho entre mis brazos
te he tenido para mí solo, por años
y he podido disfrutarte noche y día
he recibido tus besos
y hasta he comprado tus caricias
he reído contigo y tú te has burlado de mi  
hemos viajado para ver el amanecer
y hemos volado hasta el infinito
y vuelto al día siguiente sin cambio aparente
hemos hecho muchas locuras juntos
(tal vez tu más que yo)
Y solo de una me arrepiento
De no haberte amado