Tu veneno me espanta, me
enloquece. Tenerte cerca no e bueno, lo se. Pero me encanta. Cada vez que las
hojas de tu alma tocan mi piel, me da urticaria. Cuando te beso mi estomago
protesta y me dan ganas de vomitar. Tus palabras llenas de labia me matan por
dentro; pudren mis entrañas. Eres una mala hierba que ha crecido en mis adentros
y se ha extendido sin piedad. Eres ese amargor en mi café, esa dulzura de los
chocolates que como cada día como postre y ese picor de mi comida que no a
todos les gusta. A mi me si me gusta. Me encanta, pero me espanta.
No temas florecita, no temas. Yo
no he venido a esta tierra a hacerte daño o a perturbar tu paz interna. No. Yo
soy solo una planta más en el jardín de tus recuerdos. Mis raíces son casi tan
profundas como tu existencia misma y mis hojas tan verdes como tus ojos de
miel. Si mis besos te causan nauseas y mis caricias te hacen mal, es porque tu
misma lo permites, florecita de viento. Las cosas que yo hago, no las hago con
mala intención, al contrario. A mi me gusta verte bien, sonriendo y riendo;
cantando por doquier.
No me vengas con esos cuentos
extraños de nuevo. Verme bien no es tu cometido, verte bien tu misma sí lo es.
Yo sé que no soy una santa y que mis errores he cometido, pero tu… repulsivo
ser lleno de dolor ¿Por qué eres repulsivo sabes? Tus manos me dan asco, tus
ojos me dan miedo, tu sola presencia me es insoportable. A veces pienso que me
encantas, pero creo que es solo un engaño de mi misma.
Mi encanto no puede ser un
engaño, ni de mí, ni de ti, ni de nadie. Siempre has querido alejarme de ti.
Has hecho todo lo posible para huir de mis brazos. Pero no puedes. Soy
demasiado bello, demasiado perfecto para desaparecer así como así. Yo siempre
estaré a tu lado y tendrás que afrontarlo. Nunca me apartaré de ti, ya te
acostumbrarás… he nacido en ti, y moriremos juntos.
Morir, eso es exactamente lo que
debe pasar contigo, morir. No te quiero cerca, me haces mal. tus ideas me
confunden, tu claridad me enerva. Detesto que puedas afirmar todo lo que dices.
Odio que no me dejes opinar. No soporto cuando empiezas a hablar por mí. Quiero
desaparecerte de una buena vez por todas. La muerte es lo único que te mereces.
Un velorio sin luz y un funeral oculto entre la niebla.
Demasiado tarde florecita. Soy
veneno. Tu veneno. Veneno que corre por tus venas aunque quieras evitarlo. Soy
hiedra. Hierba mala nunca muere, igual que tu, florecita de viento. Muchas
veces has jugado con la muerte intentando deshacerte de mi. Día tras día te
esfuerzas para morir, para matarme. Jamás podrás. Mis raíces son tan profundas
que aunque arranques mis hojas de tu piel, mi veneno seguirá profanando a los
tuyos. La hiedra se ha expandido más allá de lo que ves, más allá de lo que
sientes. Ya es demasiado tarde para intentar morir florecita.
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